Saturday, August 13, 2011

15 DE AGOSTO 2011, FIESTA DE LA ASUNCION A LOS CIELOS DE NUESTRA BENDITA VIRGEN MARIA


Por: El Abogado : Henry Santana,
Email: henrysantanaraudez@hotmail.com


ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


                     BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN


Haciendo un escan en la historia sobre el origen de la fiesta de la Asunción de la Virgen María se detectan diferentes puntos de vistas, unos señalan que no se sabe nada definitivo cuándo y dónde nació esta celebración, otros dicen que se empezó a celebrar entre 3 y 15 años después que Cristo ascendio a los cielos. En tanto Jerusalén y Efeso son dos ciudades que se proclaman ser el lugar de la partida de nuestra señora, pero es en Jerusalén donde se muestra la tumba. De toda forma, la fe católica siempre derivó su conocimiento de este misterio, de la tradición Apostólica.



                      BREVE DESARROLLO HISTÓRICO
 
En el Concilio de Calcedonia del año 451, el Emperador Marciano, solicitó  a San Juvenal, Obispo de Jerusalén, el cuerpo de la Madre de Dios, éste hizo saber al emperador que la madre de nuestro señor había muerto en presencia de todos los Santos Apóstoles, pero días después fue abierta su tumba a pedido de Santo Tomás, pero que ésta, fue hallada vacía, siendo de esta forma que los Apóstoles concluyeron que el cuerpo de la virgen había sido llevado al cielo. En la actualidad la creencia de la asunción de la virgen María es Universal, la Iglesia Católica Occidental (Romana)  celebran la asunción de la virgen María y  la Iglesia Católica Ortodoxa celebra  “el Koimesis o dormición de la virgen María”

El 1 de Noviembre 1950, su Santidad Pio XII, promulgó la Bula papal con el título Munificentissimus Deus "  Dios, que es sumamente magnánimo” declaró en forma infalible que la Asunción de la Santísima Virgen María era un dogma de la Fe Católica. "La Inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, después de haber completado el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. "

El Concilio Vaticano II enseña en la Constitución Dogmática Lumen Gentium que “la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, y exaltada por el Señor como Reina sobre todas las cosas. En la doctrina católica romana, la Asunción significa que María, la madre de Jesús, fue tomada del cuerpo a la gloria celestial cuando murió y después fue tomado su cuerpo y llevado al cielo a reunirse con su alma.
El 15 de agosto la Iglesia celebra la glorificación en cuerpo y alma al cielo de la Virgen. Según la doctrina de la Iglesia católica, que se basa en una tradición acogida también por la Iglesia ortodoxa. María entró en la gloria no sólo con su espíritu, sino íntegramente con toda su persona, como primicia –detrás de Cristo- de la resurrección futura.

QUE SIGNIFICA PARA NOSOTROS LOS CATÓLICOS LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE LA MADRE DE DIOS .

La asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar la dicha de alcanzar el cielo, la gloria de Dios y la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos. Este día recordamos que María es una obra maravillosa de Dios, concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado. También tenemos a cristo por todas las gracias que derramó sobre su madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzo la gloria de Dios por las vivencias de las virtudes. Se coronó con estas virtudes. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola maternidad sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su  pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento. María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida  y eso la llevó a llegar a la gloria de Dios. En la tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra Esperanza. María ya ha alcanzo esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de Esperanza. María tuvo una gran confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios. Ella es nuestra madre del cielo y ésta dispuesta ayudarnos en todo lo que le pidamos. La fiesta de la asunción es la “fiesta de María “, la más solemne de la fiesta que la Iglesia celebra en su honor. Este día celebramos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separados en otras fechas. Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su madre María. ¡Qué bien ella supo corresponder a éstas!  Por eso por las vivencias de sus virtudes ella alcanzó la gloria de Dios, se coronó por éstas virtudes. María es una obra maravillosa de Dios: Mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo inmaculado de Dios. En la tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosostros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su asunción al cielo, ella es nuestra madre del cielo.

El Santo Padre Benedicto XVI, al referirse a la fiesta de la Asunción de la Virgen María, alude: Que “San Agustín” en su obra “la Ciudad de Dios” señala que la historia humana, la historia del mundo es una lucha entre dos amores, el amor de Dios hasta la pérdida de sí mismo, hasta la entrega de sí mismo y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, hasta el odio de los demás. Esta misma interpretación de la historia, como lucha entre dos amores, entre el amor y el egoísmo, aparece en libro del Apocalipsis, estos dos amores, aparecen en dos grandes figuras. Ante todo está el dragón rojo, fortísimo, con una manifestación impresionante e inquietante de poder sin gracia, sin amor, del egoísmo absoluto, del terror, de la violencia.

En el momento en el que San Juan escribió el Apocalipsis, para él este dragón se materializaba en el poder de los emperadores romanos anticristianos, desde Nerón hasta Domiciano. Este poder parecía ilimitado; el poder militar, político, propagandístico del imperio Romano, era tal que ante él la Iglesia daba la impresión de ser una mujer indefensa, sin posibilidad de supervivencia, y mucho menos de vencer, ¿Quién podía oponerse a este poder omnipresente, que parecía capaz de todo?, Y sin embargo, sabemos que al final venció la mujer indefensa, no venció el egoísmo ni el odio, venció el amor de Dios y el Imperio Romano se abrió a la fe Cristiana.       

Las palabras de la Sagrada Escritura trasciende siempre el momento histórico. De este modo, este dragón no sólo hace referencia al poder anticristiano de los perseguidores de la Iglesia de aquel tiempo, sino a las dictaduras materialistas anticristianas de todos los periodos. Vemos como se materializa de nuevo este poder, esta fuerza del dragón rojo, en las grandes dictaduras del siglo pasado: la dictadura del nazismo y la dictadura de Stalin tenian todo el poder, penetraban los rincones. Parecía imposible que a largo plazo, la fe pudiera sobrevivir ante este dragón tan fuerte, que quería devorar al Dios hecho niño y a la mujer, la Iglesia. Pero en realidad en este caso al final el amor fue más fuerte que el odio.
También hoy existe el dragón, de maneras nuevas, diferentes. Existe en las formas de las ideologías materialista que nos dicen: es absurdo pensar en Dios; es absurdo cumplir con los mandamientos de Dios; es algo del pasado. Lo único que vale la pena es vivir la vida. Sacar de este breve momento de la vida todo lo que se puede vivir. Sólo vale el consumo, el egoísmo, la diversión. Esta es la vida.
Asi tenemos que vivir. Y de nuevo parece absurdo, imposible, oponerse a esta mentalidad dominante, con toda su fuerza mediática, propagandística. Hoy parece imposible seguir pensando en un Dios que ha creado al hombre y que se ha hecho niño y que sería el autentico dominador del mundo. También este dragón parece invencible, pero ahora sigue siendo verdad que Dios es más fuerte que el dragón, que quien vence es el amor y no el egoísmo. Tened confianza y valor de vivir, no tengáis miedo contra todas las amenazas que el mundo os presenta.   
Tras considerar las diferentes configuraciones históricas del dragón, veamos ahora la otra imagen: la mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies, es rodeada de doce estrellas. Esta imagen también es multidimensional. Un primer significado, sin duda, es la Virgen María vestida de sol, es decir de Dios; María que vive totalmente en Dios, de toda la comunión de los santos y, a sus pies, la luna, imagen de la muerte y la mortalidad. María ha dejado tras de sí la muerte; está totalmente vestida de vida, ha sido elevada en cuerpo y alma a la gloria de Dios y de este modo, en la gloria, tras haber superado la muerte, nos dice : Ánimo, ¡al final vence el amor!. Mi vida consistía en decir, “Soy la Sierva de Dios”. Mi vida era entrega de mí misma por Dios y por el prójimo. Y esta vida de servicio ahora llega en la autentica vida. Tened confianza, tened el valor de vivir, así también vosotros, contra todas las amenazas del dragón. Este es el primer significado de la mujer que María ha llegado a ser. La mujer vestida de sol, es el gran signo de la victoria del amor, de la victoria del bien, de la victoria de Dios. Gran signo de consuelo.  
Pero, además, esta mujer que sufre, que tiene que huir, que da a luz con un grito de dolor, es también la Iglesia, la Iglesia peregrina de todos los tiempos. En todas las generaciones tiene que volver a dar a luz a Cristo. Llevarle al mundo con gran dolor en este mundo que sufre. En todos los tiempos es perseguida, vive en el desierto perseguida por el dragón. Pero en todos los tiempos, la Iglesia, el Pueblo de Dios, vive también de la luz de Dios y es alimentado, como dice el evangelio, por Dios, alimentado con el Pan de la Santa Eucaristía. De este modo, en toda tribulación, en todas las diferentes situaciones de la Iglesia a través  de los tiempos, en las diferentes partes del mundo, vence sufriendo. Y es la presencia, la garantía del amor de Dios contra todas las ideologías del odio y del egoísmo.
También hoy vemos ciertamente que el dragón quiere devorar al Dios hecho niño. No tengáis miedo por este Dios aparentemente débil. La lucha ya ha sido superada. También hoy este Dios débil es fuerte: es la verdadera fuerza. Y de este modo, la fiesta de la Asunción, es una invitación a tener confianza en Dios y a imitar a María en lo que ella misma dijo: Soy la Sierva del Señor, me pongo a disposición del señor. Esta es la lección: seguir su camino, dar nuestra vida y no tomar la vida. Precisamente de este modo nos ponemos en el camino del amor que significa perderse, pero un perderse que en realidad es el único camino para encontrarse verdaderamente, para encontrar la auténtica vida.  
Contemplemos a María, subida al cielo. Dejémonos alentar en la fe y en la fiesta de la alegría: Dios vence. La fe, aparentemente débil, es la verdadera fuerza del mundo. El amor es más fuerte que el odio. Y digamos con Isabel: Bendita tú eres entre las mujeres. Te imploramos con toda la Iglesia: Santa María, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

A manera de conclusión afirmamos que la Santísima Virgen María es un gran ejemplo para todos aquellos que tratamos de complacer a Dios. Ella fue la primera que decidió entregar Su Vida enteramente a Dios. Demostró que la voluntaria Virginidad supera a la vida familiar y matrimonial. Siguiendo su ejemplo, ya desde los inicios de los siglos, muchos cristianos empezaron a llevar una vida casta con oraciones, ayunos y la mente orientada a Dios. Asi surgió y se afirmó el monocato. Lamentablemente el mundo comtemporáneo no valora en absoluto y hasta se burla de la castidad, olvidándose de las palabras del señor: “Porque hay eunucos (vírgenes) que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres: y hay eunucos que se hicieron a si mismo eunucos por causa del Reino de los Cielos; el que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (San Mateo 19: 12). Completando esta breve vision de la vida terrenal de la Virgen María, cabe agregar que ella, tanto en el momento de su Suprema Gloria, cuando fue elegida para convertirse en la Madre del Salvador del mundo, como también durante las horas de Su inmensa pena, cuando al pie de la cruz y según la profesia de San Simeón “Un arma traspasó Su alma”, demostró tener un pleno dominio de sí misma. Con esto, descubrió toda la fuerza y la belleza de Sus virtudes: la humildad, la fe inquebrantable, el valor, la paciencia, la esperanza en Dios y el amor hacia Él, por eso la veneramos con tanta devoción y tratamos de seguir su ejemplo.      



                                 PRIMERA LECTURA

Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal

Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19; 12, 1-6. 10

Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.

Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores de parto y con el tormento de dar a luz. Y apareció otra señal en el cielo: Un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas de cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La Mujer dio a luz a un Hijo varón, el que ha de regir todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada doscientos sesenta días.

Oí entonces una fuerte voz que decia en el cielo: "Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que nos acusaba día y noche delante de nuestro Dios."



Salmo responsorial


Sal 44, 10. 11-12. 16.


R/ De pie a tu derecha está la reina enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida ti pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey a tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu Señor.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.



SEGUNDA LECTURA

Primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios. 15, 20-27.

Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron. Porque, habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también revivirán en Cristo. Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego los de Cristo en su Venida. Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la Muerte. Porque ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Más cuando diga que "todo está sometido", es evidente que se excluye a Aquel que ha sometido a él todas las cosas.

EVANGELIO

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas. 1, 39-56.

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la vos de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!   Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos." María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.