Por: Lic. Henry Santana,
FIESTA DE LA SANTA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO REY Y SALVADOR JESUCRISTO, EN EL MONTE TABOR
BREVE RELACIÓN HISTÓRICA
Conforme a los datos históricos se le atribuye esta fiesta a San Gregorio el iluminador, fundador y santo patrón de la Iglesia Apostólica de Armenia, (337 d.c) San Gregorio sustituyó una celebración pagana conocida como Afrodita – Vartabah o llamas de las Rosas, por la fiesta de la transfiguración. “CRISTO ABRIÓ SU GLORIA COMO UNA ROSA EN EL MONTE TABOR,” sin embargo no ha sido hallado ningún tipo referencias sobre esta fiesta en los dos antiguos calendarios Armenios. Posiblemente la fiesta se origino durante los siglos IV o V d.c, en algún lugar de las tierras de Asia Menor. Es posible que la solemnidad de la fiesta halla tenido su origen en la memoria litúrgica de la dedicación de las basílicas del monte tabor en Palestina. Pero, ês con su santidad el papa Calixto III en el año 1457, que se extendió esta fiesta a toda la cristiandad, para conmemorar la victoria que los cristianos obtuvieron sobre los Turcos en Belgrado, sobre Mahomet II, orgulloso conquistador de Constantinopla y enemigo del cristianismo, cuya noticia se llegó a saber el día seis de Agosto, fecha que se celebra la fiesta de la transfiguración del señor. También es posterior a la fecha de la fiesta de la exaltación de la cruz. (14 de Septiembre)
LA FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR.
La Transfiguración de Cristo, representa uno de los acontecimientos centrales en la vida terrenal de nuestro señor Jesucristo, una vez, que le preguntó a sus discípulos: ¿Quién decís que soy yo? , San Pedro contestó “Tu eres el Cristo, el hijo del Dios viviente”, (Mateo 16: 17) nuestro señor Jesucristo le contesta a Pedro : Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te reveló carne ni sangre, sino mi Padre que esta en los Cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán en contra de ellas. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos Una vez que fue reconocido por sus apóstoles como el Cristo, dijo: Que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas y ser muerto y resucitar al tercer día. (Mateo 16: 21) La reacción de los apóstoles ante el anuncio de su pasión y muerte fue indignante y de reproche, pero Jesús reprende a Pedro, y le dice: “ Quítate delante de mí, Satanás, me eres tropiezo porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”. (Mateo 16: 22 y 23)
Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a ellos solos a un monte alto, y se transfiguro delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol y sus vestidos se hicieron blancos como la Luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor es bueno para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas; una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de Luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó los tocó y dijo, levantaos y no temáis. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús sólo. Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el hijo del hombre resucite de los muertos. (Mateo 17: 1- 9, Marcos 9: 1-9, Lucas 9: 28-36, II Pedro 1: 16-18)
En el acontecimiento de la transfiguración del señor, los apóstoles se dieron cuenta que en cristo verdaderamente “habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, que agradó al padre que en él habitase toda plenitud”. (Colosenses 1,19; 2,9) Nuestro señor Jesucristo les permite ver todo esto antes de su Crucifixión, a fin de que ellos sepan quién es él que sufrirá por ellos, y qué es lo que Él, que es Dios, ha preparado para aquellos que le aman. Esto es lo que se celebra en la fiesta de la transfiguración del señor.
En tanto Moisés y Elías son grandes figuras del Antiguo testamento, que se presentan en la transfiguración del señor para adorar al hijo de Dios en gloria, ellos representan al Antiguo Testamento: Moisés representa a la Ley y Elías a los profetas y Cristo es el cumplimiento de la Ley y los profetas, (Mateo: 5: 17) ellos representan a los vivos y a los muertos, Moisés falleció y se conoce el lugar de su sepultura, mientras Elías fue llevado al cielo vivo para aparecer nuevamente a anunciar el tiempo de la salvación de Dios en Cristo, ellos confirman que el Mesías – Salvador esta aquí y que Él es el hijo de Dios de quien el Padre mismo da testimonio, el Señor de la creación, del Antiguo Testamento y del Nuevo, de los vivos y los muertos. La transfiguración de nuestro señor Jesucristo en sí es el cumplimiento de todas las teofanías y manifestaciones de Dios, una consumación perfeccionada y completada en la persona de Jesucristo. La transfiguración de Cristo nos revela nuestro propio destino como cristiano, el destino final de todos los seres humanos y de la creación entera, el de la transformación radical del ser y su glorificación por el majestuoso esplendor de Dios.
La clave de esta fiesta: CRISTO – DIOS – SALVADOR – JESUCRISTO, PERMITE QUE LA HUMANIDAD A TRAVÉS DE SAN PEDRO, SAN JUAN Y EL SANTO SANTIAGO, SEPAMOS QUE ÉL SUFRIRÁ POR TODOS NOSOTROS, Y QUÉ ES LO QUE ÉL, QUE ES DIOS, HA PREPARADO PARA AQUELLOS QUE LE AMAN. ( Esta es la clave de la celebración de la transfiguración de nuestro señor Jesucristo)
MAGNIFICACIÓN :
Hoy te exaltamos, te exaltamos, oh Cristo, dador de la vida.
Y honramos la gloriosa transfiguración, de tu cuerpo purísimo.
Grande es el señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, sobre su monte santo.
El señor sostiene a los humildes; humilla hasta el polvo a los malvados.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
TROPARIO
Cuando te transfiguraste, oh Cristo Dios, en el Monte Tabor,
Revelaste tu gloria a tus discípulos según la pudieron captar.
Haz resplandecer sobre nosotros pecadores Tú Luz eterna,
Por la intercesión de la madre de Dios. Tu que concedes la Luz, gloria a Ti
Te transfiguraste en el monte,oh Cristo Dios, y tu discípulos vieron tu gloria en cuanto pudieron;
Para que cuando te vieran crucificado, comprenderían que tu sufrimiento era voluntario y proclamarían al mundo que Tú en verdad eres el esplendor del Padre ( Kontakion )
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