Thursday, June 23, 2011

Porquê los Cristianos Católicos, celebramos solemnemente la fiesta de Corpus Christi ?

Por: Lic. Henry Santana,
E-mailhenrysantanaraudez@hotmail.com

 DOMINGO DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

BREVE INTRODUCCIÓN

Me atrevo a señalar que la Edad Media fue uno de los período más difíciles y dolorosos para nuestra Santa y Bendita Iglesia, dentro de esta difícil situación, nuestra Iglesia tuvo que enfrentarse a una serie de ideas y planteamiento contrarios a la enseñanza de la Biblia y de la Iglesia, todas estas desviaciones contrarias a la verdad, a la fe y a la enseñanza oficial de la Iglesia, es lo que se conoce en su lenguaje técnico como “herejía.” En su mayoría estas herejías fueron expuestas por figuras muy prominentes que estaban dentro de la Iglesia. Una de las herejías más graves que tuvo que enfrentar la Iglesia Católica, fue la duda que se sembró en cuanto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, herejía que causo confusión y problemas de fe, para muchas personas que estaban dentro y fuera de la Iglesia. Sin embargo el señor Cristo – Dios, salió al rescate de su Iglesia y a través de fieles soldados, como San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, San Antonio de Padua, Santo Tomás de Aquino y el milagro Eucarístico ocurrido en el año 1263 en Bolsena, y  el papa Urbano IV quien instituyó la fiesta de Corpus Christi, se logró contrarrestar y balancear todos los ataques diabólicos que pretendían oscurecer la Luz de la Iglesia.

Breve historia del Milagro Eucarístico  

¿Quién era Pedro de Praga? Los datos biográficos que la historia brinda son muy pocos, pero Él era un Sacerdote católico, hombre de grandes virtudes, entregado a su ministerio sacerdotal y de mucha piedad, conocido también como el Padre de Praga. Fue el testigo ocular y físico del milagro Eucarístico acaecido en  Bolsena, ciudad ubicada al norte de Roma, en el año 1263.

Resulta que el Padre Pedro habia sido víctima de las corrientes ideológicas que engañaban y confundían a la población, sobre la fe y la enseñanza de la Iglesia, situación que generó en él, fuertes dudas sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, su crisis de fe lo llevó al extremo de separarse de la Iglesia, porque no creía en la transubstanciación ósea que el vino y la hostia al momento de la consagración, no se convertían en cuerpo y sangre verdadera de nuestro señor Jesucristo –  Dios.

Pero luego el Padre Pedro se arrepintió y tomó la decisión de emprender un viaje en peregrinación a Roma y pidió su reintegración a la Iglesia. El propósito del viaje era orar frente a la tumba de San Pedro, el de la fe inquebrantable (Lucas 22: 32)  y en la tumba de San Pablo, uno de los grandes orígenes de fortaleza de nuestra Iglesia, el padre Pedro pensaba que el orar frente a estos dos grandes hombres santos lo llenaría de la fe necesaria para permanecer en su ministerio sacerdotal.

En su camino a Roma se detuvo a descansar en una ciudad pequeña llamada BOLSENA ubicada a 70 millas al norte de Roma, se alojo en la Iglesia Santa Cristina, nombre de una niña mártir de los primeros tiempos de la Iglesia, en esta ciudad la gente le pidió insistentemente celebrar una misa, ya que debido a la persecución religiosa eran escasos los Sacerdotes. El Padre Pedro sabía que él estaba necesitado de mucha ayuda, y que esta no la podía encontrar ni adentro de la Iglesia ni fuera de ella, sabía que la única forma en que podía recobrar su fe, era solamente a través de Jesús. A la mañana siguiente antes de celebrar la misa oró frente al altar milagroso de Santa Cristina, oró con mucho fervor, suplicaba por la fe, para creer sin ninguna duda en el regalo que nuestro señor nos había dado la noche del Jueve Santo, en la última cena y que él lo habia recibido el día de su ordenación sacerdotal. El Padre Pedro comenzó a celebrar la misa y en el momento de la consagración elevó la hostia muy alto sobre su cabeza y dijo las palabras que mando nuestro señor Jesús, cuando pronunció: “ESTO ES MI CUERPO, “el pan sin levadura se convirtió en carne y empezó a sangrar profusamente, la sangre cayó sobre el corporal. El Padre Pedro se asustó y no sabiendo exactamente que hacer, envolvió la hostia en el corporal y lo dejó en el altar, cuando iba saliendo no se dio cuenta que también habían caídos gotas de sangre sobre el piso de mármol del altar. Se dirigió a Orvieto una ciudad sumamente cercana a la Ciudad de Bolsena, ahí se encontraba el papa Urbano IV, le contó lo acaecido, el Santo Padre envió a un Obispo que se personara en la Iglesia de Santa Cristina, para que verificará lo que el Padre Pedro habia relatado y recoger también del altar la Hostia sagrada y el Corporal ensangrentado, cuando el santo Padre vió el milagro cayó de rodilla y llamó al milagro “El milagro Eucarístico“  El Santo Padre llevó el corporal milagroso al balcón del Palacio Papal, lo elevó reverentemente y se lo mostró a las personas de toda la ciudad, proclamando que el señor realmente habia visitado su pueblo, declaró que el Milagro Eucarístico de Bolsena realmente habia disipado las herejías que habían estado extendiéndose por toda Europa. Durante el año siguiente el Santo Padre Urbano IV, se ocupó casi exclusivamente en la labor de escribir la Bula Papal, TRANSITURUS, la que fue publicada el 11 de Agosto de 1264, con la promulgación de esta bula se instituyó la fiesta conocida en latin como Corpus Christi, en honor al santísimo sacramento de la Eucaristía.

Muchos son los milagros que han sucedido en el mundo, la ciencia ha buscado como explicar de un modo científico como una hostia se haya convertido en un trozo de carne con las propiedades y características de una persona viva, o que al partir una hostia, la misma conserve el mismo peso en cada una de sus partes como si fuera un todo, muchos científicos incrédulos han cambiado su pensamiento después de no encontrar explicación alguna.

¿Dónde están las reliquias del Milagro Eucarístico de Bolsena? La Basílica de Santa Cristina de Bolsena / Italia desde hace 7 siglos custodia una de las piedras sagradas sobre las cuales se perciben todavía bien visibles grumo de la preciosa sangre de nuestro señor Jesucristo y la catedral de Orvieto – Italia  custodia el Corporal donde cayeron las manchas de sangre  brotadas de la hostia.      

¿Qué celebramos entonces en la fiesta de Corpus Christi?   En primer  lugar esta fiesta se celebra el día Jueves o Domingo ( dependiendo del País ) después del Domingo de la Santísima Trinidad, este día se recuerda la institución de la Eucaristía, que se llevo a cabo el JUEVES SANTO, durante la última cena al convertir nuestro señor el pan y el vino en su cuerpo y su sangre. Nuestra Iglesia Católica Apostólica y Romana, desde sus inicios ha afirmado siempre la presencia singular de Jesús y la ha definido como MISTERIO DE FE. Esta presencia verídica de nuestro señor Jesucristo en la santa Eucaristía nunca va ser objeto de estudio científico, pues esta no puede ser percibida por los sentidos. El pan y el vino en la Eucaristía pierden su sentido natural como alimento corporal y reciben un nuevo ser y un nuevo sentido, son signos reales de la presencia real y de la entrega personal de Jesucristo. En estos signos del Pan y el Vino se hace presente realmente Jesucristo que se entrega por nosotros.
En cada Santa Misa, se actualiza el sacrificio de Cristo, con el que Dios sella la nueva alianza con la humanidad entera. Sabemos que la Eucaristía es un sacrificio por las palabras de Jesús “ESTA ES MI SANGRE LA SANGRE DE LA ALIANZA QUE SE DERRAMA POR TODOS PARA EL PERDON DE LOS PECADOS.” (Mt.26: 28) Se recuerda con estas palabras lo que relata el éxodo, cuando Moisés rocía sangre del sacrificio del Sinaí, sobre el pueblo diciendo: Esta es la sangre de la alianza que el señor hace con vosotros. (Ex: 24: 8) Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía por encargo de Jesús “hagan esto en memoria mía” (Lc 22:19) actualiza el sacrificio único de Jesucristo. La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida Cristiana, los demás sacramento y todos los ministerios de la Iglesia y obras de apostolados, estan unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. En la Eucaristía está todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir Cristo mismo.

Lecturas de la liturgia    Domingo 26 de Junio 2011

·         Primera Lectura: Deuteronomio 8, 2-3.14b-16a
"Te di un alimento que tú ni tus padres conocían"

En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo:
«Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no. El te afligió haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

·         Salmo Responsorial: 147
"Bendito sea el Señor."

Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.
R. Bendito sea el Señor.

El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre; él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.
R. Bendito sea el Señor.

Le muestra a Jacob sus pensamientos, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo ni le ha confiado a otro sus proyectos.
R. Bendito sea el Señor.

·         Segunda Lectura: I Corintios 10, 16-17
"El pan es uno y los que comemos de ese pan formamos un solo cuerpo"

Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.

·         Evangelio: Juan 6, 51-58
"Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida"

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de esta pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida».
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Jesús les dijo:
«Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre».


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