Saturday, June 18, 2011

DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

Por:  Lic. Henry Santana,
E-mail: henrysantanaraudez@hotmail.com



DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 Hay un hecho verídico que en la patria celestial, hay una unidad en tres personas, pero muy distintas una de la otra, el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo, sin embargo, no hay tres Dioces, sino uno sólo. El hijo proviene del Padre por una generación eterna y el Espiritu Santo por una procesión eterna del Padre y del hijo, son co-eternos y co-iguales, todos semejantes, no creados y omnipotentes. En otras palabras nosotros los cristianos católicos no profesamos tres Dioces, sino uno sólo, en tres personas, “ La trinidad consustancial” ahora bien las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios. “El padre es lo mismo que el hijo, el hijo es lo mismo que es el padre, el padre y el hijo lo mismo que el Espiritu Santo, son un solo Dios por naturaleza, por tanto cada una de las tres personas, és esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina.   
En los escritos de  Teófilo de Antioquia hacia el año 180 d.c,  se encuentra por primera vez la palabra “TRIAS ” que en su traducción latina significa Trinitas.  Don Teófilo hablaba de la trinidad de Dios, su palabra y sabiduría. Después aparece en su forma latina con Tertuliano  y en Origenes y en muchos pasajes de sus escritos se refiere a Dios como trino. Seguidamente entra en escena Gregorio Thaumaturgus, autor del primer Credo conocido como: Ekthesis tes pisteos, escritó entre los años 260 y 270, literalmente dice: Por lo tanto, no hay nada creado, nada sujeto a otro en la trinidad, tampoco hay nada que haya sido añadido como sí alguna vez no hubiera existido, pero que ingresó luego : Por lo tanto, el padre nunca ha estado sin el hijo , ni el hijo sin el Espiritu y esta misma trinidad es inmutable e inalterable por siempre”.  
La clave doctrinal está en Mateo  28: 16 al 20.  El mismo señor ordena a los 0nce, Jadas ya no estaba, obvio habia sido el traidor, vayan a Galilea y se diríjanse al monte, cuando lo vieron algunos lo adoraban, pero otros dudaban, el señor se acerco a ellos y le revelo “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id y haced discípulos a todas las naciones, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. En este pasaje hay una clara revelación de su doctrina, empuja a los discípulos enseñar a todas las naciones y bautizar en el nombre de las tres divinas personas. La fuerza de estos pasajes Bíblicos son considerados muy decisivos para entender la trinidad. Los nombres conectados con la conjunción “y….y” evidencia la naturaleza misma de las tres personas y la palabra en el nombre del PADRE afirma la divinidad de las personas, en cuanto a la palabra NOMBRE descubrimos que se usa en su forma singular y no plural, muestran que estas tres personas son aquel Dios uno, Omnipotente en quien creían los santos apóstoles. Aparte de estos versículos los evangelios sinópticos señalan otros pasajes  que confirman  la divinidad de la segunda persona “el hijo”  Mateo 25: 31 – 32. Declara que Él vendrá a ser el juez de todos los hombres. En la parábola del granjero malo, él hijo se describe así mismo como el hijo del dueño de la casa, mientras que los profetas son representados como los sirvientes. (Mt.21: 33) Hay una aprobación de la confesión de Pedro, cuando este lo reconoce a Él, no como el Mesias, sino como el hijo de Dios y que ese conocimiento se lo ha revelado el Padre. (Mt.16: 16 – 17)    Ante Caifás nuestro señor afirma que es el hijo de Dios. (Lucas 22: 66 – 71)  Por otro lado el evangelista San Juan presenta la divinidad de nuestro señor  más categóricamente al señalar que el propósito de su evangelio es confirmar que Cristo es el hijo de Dios. En el prólogo de su evangelio más específico en los primeros ochos versículos del capítulo uno, dice: Lo único que procede del Padre, aquél que desde toda la eternidad existe con Dios, aquél es Dios. La declaración explícita que hace nuestro señor a San Felipe: “¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mi?”   (Juan 14: 10)  También afirma nuestro señor  “Sí me conocieseis, también a mí Padre conoceríais y desde ahora lo conocéis y le habéis visto” (Juan 14: 7)  y en Juan 16: 15, dice: “Que todo lo que tiene el Padre es mío, por eso dije que tomará de lo mío y os lo hará saber.”  Juan 17: 21 “Para que todos sean uno, como tu, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tu me enviaste.”  Cristo nos enseña su unicidad con el Padre, Él no puede hacer nada, sino lo que ve hacer al Padre, lo que hace el también lo hace, si el Padre resucita a los muertos, así el hijo da vida a los que él quiere  y concluye diciendo el Padre y yo somos uno.
Hablemos ahora del paráclito, la tercera persona de la santísima trinidad, es la persona que acompaña a nuestra Iglesia. “El espiritu Santo” En la Biblia se encuentra muchos pasajes que sustentan la base Bíblica de la existencia santa y divina de la tercera persona, el Espiritu. Santo. Lucas 1: 35  “El  Ángel Gabriel anuncia a nuestra señora, la siempre virgen María: “El Espiritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual el santo ser que nacerá, será llamado hijo de Dios. Mateo 12: 31: Cristo advierte a los fariseos. “Que todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, más la blasfemia contra el Espiritu no le será perdonado. Lucas 12: 12: “Porque el Espiritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir. Lucas 24: 49  “He aquí yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros, pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis revestido de poder desde lo alto. Mateo 10: 20 “Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espiritu de mi Padre que habla en vosotros. Mateo 28: 19  “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espiritu Santo.  San Juan 14: 16  “Y yo rogaré al Padre y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre. San Juan 16: 13 “Pero cuando venga el Espiritu de verdad él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablara todo lo que oyere y os hará las cosas que habrán de venir. San Juan 14: 26 “Más el consolador, el Espiritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará, todas las cosas y os recordará, todo lo que yo os he dicho. A través de estos pasajes Bíblicos, nuestros señor Cristo – Dios, va haciendo una preparación a los Apóstoles, para esa gran comisión bautismal, su función hacia la Iglesia, además son instruidos sobre la personalidad del Espiritu Santo, quien va recordar y enseñar todo lo que él oiga.

BREVE CONCLUSIÓN

1- El  misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana Católica.
2- La encarnación del Hijo, revela que Dios es el Padre eterno y que el hijo es consubstancial al Padre, es decir que en él y con él el mismo y único Dios.
3- La Misión del Espiritu Santo, enviada por el Padre en el nombre del Hijo y por el Hijo “de junto al Padre” revelá que él es con ellos el mismo Dios único. ´Con el Padre  y el Hijo recibe una misma adoración y gloria” (Juan 14: 26, JUAN 15: 26 ) 
El Espiritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y por el don eterno de este al Hijo, del Padre y del Hijo en comunión. (San Agustín  Trin 15, 26, 47)
Por la Gracia del Bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo” somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y después de la muerte, en la luz eterna. (Pablo VI, SPF 9 )
“La fe católica es ésta; que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo a las personas, ni separándolas substancias, una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espiritu Santo , pero del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo, una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad” ( Symbolum “Quincumque”)
Las personas divinas son inseparables en su ser y en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta  lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espiritu Santo.      










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