Por: Lic. Henry Santana,
E-mail: henrysantanaraudez@hotmail.comDOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
En los escritos de Teófilo de Antioquia hacia el año 180 d.c, se encuentra por primera vez la palabra “TRIAS ” que en su traducción latina significa Trinitas. Don Teófilo hablaba de la trinidad de Dios, su palabra y sabiduría. Después aparece en su forma latina con Tertuliano y en Origenes y en muchos pasajes de sus escritos se refiere a Dios como trino. Seguidamente entra en escena Gregorio Thaumaturgus, autor del primer Credo conocido como: Ekthesis tes pisteos, escritó entre los años 260 y 270, literalmente dice: “Por lo tanto, no hay nada creado, nada sujeto a otro en la trinidad, tampoco hay nada que haya sido añadido como sí alguna vez no hubiera existido, pero que ingresó luego : Por lo tanto, el padre nunca ha estado sin el hijo , ni el hijo sin el Espiritu y esta misma trinidad es inmutable e inalterable por siempre”.
Hablemos ahora del paráclito, la tercera persona de la santísima trinidad, es la persona que acompaña a nuestra Iglesia. “El espiritu Santo” En la Biblia se encuentra muchos pasajes que sustentan la base Bíblica de la existencia santa y divina de la tercera persona, el Espiritu. Santo. Lucas 1: 35 “El Ángel Gabriel anuncia a nuestra señora, la siempre virgen María: “El Espiritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual el santo ser que nacerá, será llamado hijo de Dios. Mateo 12: 31: Cristo advierte a los fariseos. “Que todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, más la blasfemia contra el Espiritu no le será perdonado. Lucas 12: 12: “Porque el Espiritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir. Lucas 24: 49 “He aquí yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros, pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis revestido de poder desde lo alto. Mateo 10: 20 “Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espiritu de mi Padre que habla en vosotros. Mateo 28: 19 “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espiritu Santo. San Juan 14: 16 “Y yo rogaré al Padre y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre. San Juan 16: 13 “Pero cuando venga el Espiritu de verdad él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablara todo lo que oyere y os hará las cosas que habrán de venir. San Juan 14: 26 “Más el consolador, el Espiritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará, todas las cosas y os recordará, todo lo que yo os he dicho. A través de estos pasajes Bíblicos, nuestros señor Cristo – Dios, va haciendo una preparación a los Apóstoles, para esa gran comisión bautismal, su función hacia la Iglesia, además son instruidos sobre la personalidad del Espiritu Santo, quien va recordar y enseñar todo lo que él oiga.
BREVE CONCLUSIÓN
1- El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana Católica.
2- La encarnación del Hijo, revela que Dios es el Padre eterno y que el hijo es consubstancial al Padre, es decir que en él y con él el mismo y único Dios.3- La Misión del Espiritu Santo, enviada por el Padre en el nombre del Hijo y por el Hijo “de junto al Padre” revelá que él es con ellos el mismo Dios único. ´Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria” (Juan 14: 26, JUAN 15: 26 )
El Espiritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y por el don eterno de este al Hijo, del Padre y del Hijo en comunión. (San Agustín Trin 15, 26, 47)
Por la Gracia del Bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo” somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y después de la muerte, en la luz eterna. (Pablo VI, SPF 9 )
“La fe católica es ésta; que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo a las personas, ni separándolas substancias, una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espiritu Santo , pero del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo, una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad” ( Symbolum “Quincumque”)
Las personas divinas son inseparables en su ser y en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espiritu Santo.
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